¿Cómo construir una Iglesia Católica en el siglo XXI?

La espiritualidad manifestada en madera laminada y con un perfil esbelto, delicadamente, iluminado.  

Construir un templo católico hoy supone comprender cómo la arquitectura puede seguir siendo un lenguaje simbólico, acogedor y trascendente.

En un contexto en el que lo monumental ha cedido paso a lo esencial, la espiritualidad se expresa a través de la materia, la luz y la proporción. La madera no sólo permite una solución estructural eficiente, bella y sostenible; es también un material cálido, cercano, capaz de transmitir recogimiento y dignidad sin grandilocuencia.

Nuestra propuesta parte de un gesto sencillo; un perfil esbelto, elegante y sereno, que eleva la mirada sin imponerse, conecta y sugiere más que declara. La luz natural entra de siete distintas formas controladas, suave, envolviendo el espacio en una atmósfera de contemplación. La estructura y elementos que componen su interior se dividen y organizan para poder aportar conscientemente, desde su composición, el significado que ciertos números transmiten de la cosmovisión cristiana y católica como símbolos: 1, 3, 4, 7, 12 (11+1).  La arquitectura así, pretende acompañar a la liturgia y potenciarla desde la sobriedad y la belleza; pero sumando el uso de la razón para, desde una  lectura abstracta del valor simbólico de los números, hacer presente la riqueza de la tradición católica.

En definitiva, construir una iglesia en el siglo XXI es un acto de escucha al lugar, a la comunidad y a lo sagrado que habita en lo invisible.