¿Cómo instalar un ascensor en una parcela gótica?

Instalar un ascensor en un edificio situado en una parcela gótica supone un ejercicio de equilibrio entre la tecnología y el respeto por el carácter histórico del lugar. Las fachadas estrechas, los muros de carga antiguos y la normativa de protección patrimonial marcan un campo de juego muy concreto: no es cuestión de forzar el espacio, sino de adaptar el proyecto a sus particularidades.

La clave está en buscar espacios residuales; un antiguo patio interior, un hueco de escalera no aprovechado o incluso una pequeña torre adyacente pueden convertirse en el trazado idóneo para el eje del ascensor. Con un mínimo impacto visual, es posible optar por una estructura ligera de acero y cristal, que permita la implantación de una cabina prefabricada sin desmantelar la envolvente original. De este modo, la transparencia del vidrio suaviza la presencia del nuevo volumen, mientras que el acero, de acabado sobrio, conecta con el espíritu gótico sin competir con la piedra y la madera históricas.

En el interior, las carpinterías y el pavimento se rehacen con materiales compatibles de manera que cada elemento dialoga con la textura y el color de los muros medievales. El sistema mecánico se integra en la caja de ascensor con soluciones compactas que reducen al máximo el hueco necesario y facilitan el mantenimiento sin alterar la arquitectura existente.

Así, respetar las limitaciones se convierte en el motor del diseño, un gesto contemporáneo que, al fin y al cabo, realza el valor histórico del edificio.